¿Qué es una buena idea y cómo se debe comunicar?

¡La mayoría de las ideas que damos no son ideas! Descubre en este escrito algunas recomendaciones sobre cualidades que deben tener las ideas para que tiendan a ser mejores y para que los demás nos entiendan cuando les estamos presentando nuestras propuestas.

En la experiencia que he tenido con la generación de ideas desde que inicié el desarrollo de proyectos de diseño e innovación por las épocas del 2002, he notado que los procesos creativos se quedan cortos en términos de la calidad de las ideas y de su comunicación. Muchas de las ideas que he visto en las sesiones de ideación de miles de proyectos que he acompañando en mi rol de profesor en la universidad, así como en el de consultor en la industria, se quedan en deseos y motivaciones y no llegan a un nivel donde se pueda decir… ¡Listo, vamos a construirla!

Para la mayoría de las personas, en su cabeza las ideas son claras y las entienden a la perfección o, al menos, eso creen. El problema es cuando las intentan comunicar y expresar hacia los demás. La innovación es un trabajo de equipo y para ello es crítico que todos entiendan con claridad las ideas que se dan en el grupo de trabajo. Las ideas que compartimos suelen no ser concretas ni objetivas. Si un grupo compuesto por 4 personas empieza a compartir sus ideas, la primera persona empezará con una primera idea y regularmente los otros 3 compañeros entenderán o visualizarán 3 versiones distintas de la misma idea en su cabeza.

Verbos vs. Sustantivos

Una de las maneras más efectivas que hemos encontrado en el INNLab® de la Universidad Icesi para que las personas definan ideas correctamente es utilizar un recurso vinculado al lenguaje y a la escritura. “Reducir el tiempo en la fila de una cafetería” entra en lo que denominamos bolsas donde caben ideas. Hay muchas formas de “reducir el tiempo en la fila de una cafetería” y, por lo tanto, este enunciado es un deseo, motivación, meta o necesidad, pero no es una idea en sí. Cada uno de nosotros podría encontrar una manera diferente de lograr ese objetivo de reducir el tiempo en la fila. Por lo tanto, ese tipo de propuestas tiende a ser muy subjetivo y amplio. El secreto está en revisar cómo están enunciadas las ideas que han planteado los participantes de las sesiones de ideación. Este enunciado claramente empieza por un verbo (reducir), esta pista nos puede ayudar a determinar si estamos hablando de ideas o de deseos o, como lo diría Christensen (QEPD), “trabajos por hacer (JTBD)”.

Una idea debe ser algo concreto que esté determinado desde el lenguaje como un sustantivo. “Una App móvil que automatiza los turnos de atención en la cafetería” se acerca más a lo que es una idea que el enunciado anterior, que empezaba por “reducir el tiempo”. Si lo ven, la propuesta de la App es uno de los miles de sustantivos que materializa el verbo de reducir el tiempo. Se podrían generar muchos más sustantivos para ese verbo. Otra manera de verlo es relacionarlo con el momento del proceso de diseño e innovación. Si tomamos como referente el modelo más conocido y aplicado (El doble diamante del Design Council (2012)) podríamos decir que el primer diamante aborda el problema y estará enfocado en los verbos y el segundo diamante se enfoca en la solución y estará enfocado en sustantivos.

“los verbos son necesidades y los sustantivos son soluciones”

Hay que aclarar que este truco de pensar en sustantivos para hablar de ideas no siempre es infalible pero es una manera de ser conscientes de la calidad de las propuestas o ideas que damos. ¿Por qué digo que no es infalible? Hay ciertos verbos que pueden usarse para describir ideas y pueden ser correctos. Estos verbos son verbos asociados a la creación o diseño de algo. Por ejemplo, se podría decir Crear o Diseñar un app que distribuya los turnos de manera automatizada a los clientes de la cafetería” y sería una manera aceptable de comunicar esa idea en una etapa temprana. Estos verbos de creación, sirven de introducción a sustantivos que materializan la idea en nuestras mentes.

Explorar las ideas y problemas usando esta técnica es muy útil. Regularmente las ideaciones están vinculadas a una generación de soluciones a problemas y necesidades humanas; estas últimas, a mi modo de ver, siempre han sido las mismas en su esencia: transportar, alimentar, educar, registrar, etc. (si se fijan, son todas verbos). Lo que cambia en el tiempo es el nivel de progreso que tenemos para satisfacer esas necesidades generales. Es por ello que conocer qué verbo están tratando de solucionar las personas o segmentos a los que servimos es un punto de partida recomendado para cualquier proyecto de innovación. Por el otro lado, las soluciones (sustantivos) suelen generarse, cambiar, evolucionar e incluso morir. Son temporales y es por ello que hoy en día son pocos los que usan el LP, cassettes o CD para escuchar música. Incluso la famosa solución del iPod ya fue descontinuada por la empresa que la generó y hoy en día estamos en las soluciones de streaming que también tendrán su declive, en su momento. Vale la pena pensar o preguntarse qué sustantivo o solución tendremos en el futuro… posiblemente un chip que reconozca nuestro pensamiento o estado de ánimo y haga reproducir sonidos internos en nuestra zona cerebral dedicada a la audición ¿quién sabe?

El empezar con una idea abstracta o con un verbo tampoco podría decirse que es un mal comienzo de una ideación y un facilitador entrenado debería poder guiar a los participantes de una sesión de ideación para que desde los verbos puedan explorar los sustantivos. Para ello vamos a hablar del nivel de especificidad de las ideas.

Niveles de especificidad

Existen muchos modelos y herramientas asociadas a la exploración de los niveles de especificidad de las ideas. Los niveles van desde conceptos muy amplios y abstractos como los valores y deseos humanos, hasta niveles muy específicos o detallados como una pieza técnica de una parte específica de una idea o solución.

Una de las herramientas más conocidas en este campo es el abanico de conceptos de Edward deBono (1970). También están las herramientas de la técnica de escalera o la escalera de abstracción de Hayakawa (1939), entre otras. La mayoría de estas herramientas le permiten al usuario explorar niveles de concreción o generalidad de las ideas y/o de los problemas usando preguntas puntuales. En estas herramientas hay dos direcciones de exploración (general o abstracto y específico o concreto) y regularmente se transitan usando preguntas específicas para cada dirección.

Con el ánimo de aterrizar un poco estos conceptos vamos a verlo a través de un ejemplo. Muchas personas suelen tener ideas o soluciones en su cabeza antes de empezar una ideación. Para que estas sesiones sean efectivas, se debe dar espacio a la exploración de otras ideas y no casarse con una ya preestablecida o con la primera que se me ocurra. Es por ello que resulta muy útil aplicar la exploración de los niveles de especificidad. Si, por ejemplo, una persona llega con la idea de una “app para automatizar los turnos de atención de una cafetería donde se conozca el tiempo de espera para entregar el pedido”, se le podría preguntar ¿Cuál es el objetivo de utilizar esa app? ¿En qué me ayuda? ¿Cuál es la importancia de usarla?. La persona podría responder “no perder el tiempo en la fila o aprovechar el tiempo haciendo otra cosa”. Esto último se convierte en una nueva ancla o punto de generación de ideas. El facilitador entonces podría preguntar ¿Cuáles son todas las formas de (CSTLFD…) que se aproveche el tiempo de espera en la cafetería, de no perder el tiempo en la fila, o de aprovechar el tiempo haciendo otras cosas? Como ven, pasamos de un sustantivo (app) a un verbo (aprovechar) para que los generadores de ideas puedan explorar diferentes soluciones. Es decir, subimos un nivel en la escalera para volvernos más abstractos y de allí tener más posibilidades de ideas. El facilitador siempre debe revisar en qué nivel están las personas con sus propuestas para hacer recomendaciones sobre si se sube o se baja, en otras palabras, si se generaliza o se especifica.

Como ya vimos, la manera de subir y abstraer (utilizando la pregunta sobre la importancia o en qué ayuda la idea) ahora vamos a bajar para explorar elementos más concretos. Para descender en la escalera se utilizan preguntas como: ¿Cómo lo hago? o ¿Qué me frena o bloquea para hacerlo? Si el punto de partida de la ideación fuera ¿Cuáles son todas las formas de reducir el tiempo en la fila?, se podrían explorar conceptos o ideas más concretas usando la preguntas ya mencionadas. Respondiendo a la pregunta ¿Cómo hago para reducir el tiempo en fila? puedo explorar opciones como aumentar las filas y ese concepto podría generar ideas como “filas diferentes para los distintos tiempos de espera y codificarlas con colores… una fila roja para las cosas demoradas y una fila azul para los pedidos cortos y rápidos”. Otro concepto para lograr el objetivo de acortar el tiempo de espera en fila podría ser que los tiempos de producción se reduzcan de diferentes maneras. Una opción sería que se le trasladen al cliente y la idea podría ser “Kit DIY de armado del pedido por el cliente mismo. Un contenedor con los ingredientes y con un turno para una mesa de preparación donde el usuario hace y prepara él mismo o ella misma lo que va a consumir”. Otra idea con este concepto (reducir el tiempo de producción) sería “pedidos con anterioridad via web o app para que el cliente seleccione lo que va a llevar y cuando pase por la cafetería ya esté listo y sea solo recoger”. Otro concepto para explorar sería el de reducir las ofertas y tener todo listo y la idea sería “Menú de una sola opción con los productos producidos en volumen y listos con anterioridad”.

Como vemos en este último ejemplo, las ideas y soluciones (lo que está más a la derecha del gráfico) son elementos más concretos y específicos que suelen tener menos subjetividad por parte del equipo y que alinean al mismo hacia la comprensión de las ideas. Preguntarse ¿cómo lo hago, cómo lo aterrizo, cómo lo construyo? es necesario para que las ideas sean más aterrizadas y tengan mayores oportunidades de ser implementadas. Es por eso que otra manera de pensar en la comunicación de las ideas está relacionada con pensar en términos de artefactos y tecnologías que posibilitan las ideas que estamos proponiendo.

Artefactos y tecnologías

Otra de las formas que hemos buscado para que las personas aterricen sus ideas, y no planteen propuestas generales y subjetivas, es la de cuestionarlos y preguntarles ¿cuáles serían los artefactos y tecnologías que se utilizarían y harían posible la idea en cuestión? Esta pregunta hace que una persona no se quede en propuestas como “regar las plantas del cultivo 3 veces por semana” sino decir que “es un sistema de contenedores que viajan en un dron de alta capacidad de x litros de agua, que con un GPS recorre el cultivo y riega constantemente( 3 veces por semana) las plantas de acuerdo a un cronograma de riego”.

Conocer sobre tecnologías permite proponer ideas más viables y factibles. Es por ello que en los equipos de generación de ideas siempre debería haber un personaje que aporte con estos conocimientos y enfoques. Hay que aclarar que un artefacto no siempre es algo físico. Éstos pueden ser un formulario digital, una carta, una página web, un brochure, un counter de atención, un protocolo para saludar y atender, entre muchas otras opciones. Son elementos con los cuales interactúa un usuario para que se comporte de una manera particular. Los artefactos, dependiendo de cómo se diseñen, pueden ser de mayor o menor utilidad para el usuario.

Una manera muy fácil de movilizar a los participantes de una ideación, para que piensen en artefactos y tecnologías asociadas a las propuestas que plantean, es que las externalicen y las dibujen.

Visualizar y narrar gráficamente las ideas

Contar las ideas de manera verbal hace que cada quién imagine cosas distintas de acuerdo a sus conocimientos y experiencias. Para evitar esta situación se recomienda dibujar las ideas. Esto implica tener claro qué es lo que se va a hacer, por lo tanto, pedirle a las personas que dibujen un paso a paso de cómo funciona su idea siempre ayuda a hacer tangibles las propuestas. Cuando se le pide a una persona que dibuje el proceso de aplicación y uso de su propuesta, tiene que pensar en los usuarios, los contextos, pero, sobre todo, se obliga a considerar con qué interactúan y qué artefactos intervienen.

El dibujo externaliza una idea y la deja registrada en un formato específico. Ya no depende tanto de su autor para ser presentada y al externalizarla nos desvinculamos un poco de ella… así la idea puede defenderse sola y no depender tanto de la pericia comunicativa de quien la presenta.

Las interacciones permiten entender si la persona está proponiendo un deseo o algo puntual, que es factible desde el punto de vista técnico. Dibujar ayuda a esclarecer el proceso que se debe instaurar para hacer posible la propuesta. Por ello es muy recomendable pedir a los asistentes que piensen en una especie de tira cómica o storyboard para que describan visualmente las interacciones y momentos de verdad que tendrían los usuarios con la propuesta en cuestión. Para conectar esto con secciones anteriores, podríamos decir que es muy difícil dibujar un verbo, pero es muy fácil comunicar visualmente un sustantivo.

Calidad de la idea

Ya para cerrar este escrito, me gustaría referirme a elementos que no hacen parte del cómo comunicamos las ideas, pero que sí tienen que ver con algunas cualidades que deberían tener nuestras propuestas.

Siempre hemos postulado que una idea debe ser deseable (que solucione los problemas y necesidades de los involucrados en una situación), viable (que sea rentable o sostenible) y que sea factible (que se pueda realizar técnicamente y con las tecnologías existentes). Estos conceptos vienen del origen del pensamiento de diseño y están detallados en el libro Change by Design (2009) de Tim Brown. Hoy en día se han adoptado en el desarrollo de modelos de negocios como se ve en la gráfica de abajo con el Canvas de Osterwalder (2017).

Últimamente también hemos querido incluir en estos factores el valor de la novedad y diferenciación. Una idea puede ser viable, factible y deseable, pero puede que sea algo ya establecido y poco novedoso. Para ello es importante que los que presenten y defiendan las ideas logren establecer comparativos con las soluciones existentes y que tengan un conocimiento del mercado suficiente para garantizar un grado de novedad importante.

Hay que aclarar que la novedad puede ser relativa y dependiendo de la situación podríamos hablar de nuevo para el mundo, nuevo para el país, nuevo para la región, nuevo para la ciudad, nuevo para la industria, etc.

Espero que, con estas sugerencias, sus ideaciones y procesos de generación de ideas puedan ser más efectivos. Cuéntennos cómo les va aplicando estos conceptos y conectemos en las redes @innlab_icesi.

Un abrazo fuerte e innovador ;)

Referencias

deBono, E. (1970) Pensamiento lateral. Manual de creatividad. Mica Management Resources (UK).

Hayakawa, S. I.(1939) Language in Thought and Action.

Osterwalder, A. (2017) How To Systematically Reduce The Risk & Uncertainty Of New Ideas. https://www.strategyzer.com/blog/posts/2017/12/6/how-to-systematically-reduce-the-risk-uncertainty-of-new-ideas.

Diseño, Innovación y creatividad. Design, Innovation and creativity. Linkedin:https://www.linkedin.com/in/andresfelipenaranjo/

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